
Composición Química: Potencia y Control al Servicio del Usuario
La potencia del cemento expansivo radica en su cuidadosamente equilibrada composición química. Los ingredientes fundamentales son:
• Óxido de Calcio (CaO): Componente principal (30-60%), responsable de la expansión al hidratarse.
• Yeso (CaSO4•2H2O): Rango 1-10%, actúa como regulador del fraguado y controla la velocidad de reacción.
• Químicos para Cemento Portland: También presentes en una proporción significativa, contribuyen a la estructura y al desarrollo final del producto.
• Óxidos de silicio, aluminio y hierro: Mejoran resistencia, dureza y controlan el tiempo de expansión.
Cuando estos elementos reaccionan con agua, generan una reacción exotérmica de hidratación que crea una presión interna progresiva. Esta presión puede superar las 5.000 toneladas por metro cuadrado, suficiente para fracturar materiales muy duros como granito, mármol o concreto armado.
Un beneficioso subproducto de su composición inorgánica es su inocuidad ambiental: a diferencia de los explosivos, el mortero expansivo no libera gases tóxicos ni partículas volátiles, y por su contenido alcalino alto (pH 12-13), requiere únicamente precauciones básicas de seguridad para operarios, como uso de guantes y gafas.
Mecanismo de Acción e Hidratación: Cómo Funciona
El funcionamiento del cemento expansivo se basa en una acción química precisa y predecible. El proceso, ideal para destacar en textos orientados a usuario final, se resume en estos pasos:
1. Perforación: El usuario realiza perforaciones estratégicamente ubicadas y calculadas – en diámetro, profundidad y separación – sobre la superficie a demoler. Este paso es crucial para un resultado exitoso y debe seguir las recomendaciones técnicas del producto.
2. Mezcla: El mortero expansivo se mezcla lentamente con agua limpia y fría. La proporción recomendada es aproximadamente 1,5 a 1,7 litros de agua por cada 5 kg de cemento. El uso de agua fría es fundamental, especialmente en climas cálidos, para evitar reacciones precipitadas.
3. Vertido: La mezcla, ahora con una consistencia similar a una pasta, se vierte en los agujeros realizados. Es vital hacerlo de inmediato después de mezclar para mantener la reactividad óptima y evitar formación de grumos o aire atrapado.
4. Expansión: En las siguientes 2 a 24 horas (según la formulación y condiciones ambientales), la mezcla comienza a expandirse. Esta fuerza expansiva, gradual y controlada, produce la fractura del material alrededor de las perforaciones sin necesidad de explosión ni maquinaria pesada.
El procedimiento permite un control absoluto sobre la dirección del corte, la cantidad de material fracturado y el nivel de ruido o impacto ambiental generado, lo que lo convierte en una opción ideal tanto para profesionales como para usuarios domésticos exigentes en entornos urbanos, zonas patrimoniales, hospitales o áreas sensibles.



Estas variantes posibilitan un desempeño óptimo desde las alturas frías de la cordillera andina hasta climas cálidos del Caribe y regiones tropicales, garantizando expansión controlada y fragmentaciones precisas.
A nivel práctico, nuestro cemento expansivo es un polvo mineral inorgánico de baja peligrosidad que, al mezclarse con agua según indicaciones técnicas, genera una reacción de hidratación que cristaliza y expande con suficiente presión para romper incluso las estructuras más sólidas de roca y concreto reforzado.


